Le dijo que la quería y a ella no le importó, no tuvo ni un ápice de compasión, siguió hablando de lo que le hacia sentir "Feels like we only go backwards" cantada por Alex Turner cuando él no sabia ni quienes eran los Arctic monkeys y de hecho esa canción que le estaba haciendo escuchar no le gustaba ni un poco, solo quería estar ahí, por la madrugada sentado en esa cama a su lado, viéndola gesticular de mil maneras, viéndola reír, su risa lo curaba un poco y otro poco lo envenenaba, quería besarla, sin respiro, besarla de la manera más poética posible, desarmarla, perder sus partes, desgarrar sus capas de piel hasta llegar a su centro y sacarle el corazón de alguna parte impredecible, darse un saque de pasión en su espalda para llegar vivo hasta sus labios de nuevo y entender que ahí era donde se quería quedar aunque para ella todo sea transitorio y no existan planes a futuro. Creía que podía cambiarla, convencerla de que a su lado sus temores estaban a salvo, que aunque no tenia toda esa fantasía que la vuelve loca tampoco tenia fantasmas, que él era un lugar seguro, pero toda esa convicción, todo ese afán por retenerla en su vida era más por si mismo que por ella.
No se había obsesionado ni la idolatraba, quizás el término correcto es devoción, tenia una terrible devoción hacia ese ser que se reía de todo como si el mundo fuese mágico cuando la apedreaba de lejos o muy de cerca el pasado turbio de alguien que no fue, de algo que falló y de un enlace de factores y situaciones tan tóxicas como el arsénico que nadie elije por propia voluntad.
Le dijo que la quería y ella no sabia si había escuchado mal o en realidad le daba igual, si le daba igual o en realidad expresar como la música le explotaba adentro para transformar todo ese blanco y negro de su interior en colores le parecía primordial, y así era aunque no podía negar que él había dicho tal cosa; no le molestaba, quizás le era incomodo no poder decirle "yo también", (no podía mentirle así y él tampoco lo merecía) tal vez la irritaba que la quisieran cuando solo quería que la golpearan fuerte para subir a la tierra, para sacarse el malestar, el mal sabor de algún tiempo pasado que la perseguía con caricias heladas y besos que no existen más, o la exasperaba que la quieran otros a quienes ella no podía mirar a los ojos, otros que no le generaban la misma sensación que la música, que no le revolvían el alma para arrastrarla a la mansedumbre de la misma, otros que al final de todo, que después de la ropa tirada en el suelo, las madrugadas frías y las conversaciones apagadas, no eran quien en verdad ella quiere y ahí es donde se encuentra el verdadero nudo.