domingo, 6 de septiembre de 2015

años pasan.

Palabras dichas al viento, mas fuerte jamas sentido, y allí van también flotando por ahí a la par de las nubes, nubes algo grises, que ahí están, impidiendo que se vea el sol.
Promesas comparables con utopías, tan inmensas que satisfacen cualquier sed de sentimientos.
Ahí van que bellas se ven, que triste es que ahí estén.
Ahí van quisiera alcanzarlas, al menos sentirlas cerca, para creer que aún son ciertas, nada mas triste que el final de una ilusión.
Ahí van mezclando sus letras con el celeste cielo, las veo alejarse, tan inalcanzables como siempre, lo sabia, pero que hermoso es creer.
Incontables veces las contemplé, días de lluvia, sol niebla, no importaba cuando, cada promesa se iba, con una intención de salvarme por un tiempo aparecían tal vez, pero siempre dejando aquel gusto amargo, a desesperación, cuanto dolor había en su partida.
No dejaré de creer, incontables veces.
Si tuviese que comparar el amor con algo, lo haría definitivamente con un día de otoño
 (que hermoso es el otoño)
Al principio es fresco, casi frío, se esta tan lejos de sentir calor en él.
 Uno va por ahí con la sensación de humedad en los huesos, comparable con lo que se siente cuando se esta solo
 (que agonía esta de la soledad penetrando almas, removiendo vidas).
De repente casi incapaz de percibirse el sol se asoma, dejando ver los primeros rayos, formando el arrebol, igual a esa ilusión que se nos presenta cuando creemos que podemos ser salvados.
Finalmente, ahí está, imposible de mirar, encegueciéndonos con su belleza, pero dándonos una sensación de calor que traspasa la piel, los huesos, el alma y sale como un arco iris de sentimientos (inimaginable, inexistente), cuan tonto suena describir un sentimiento.
Hermoso día de otoño fue conocerte.
Y ahí hubo un mundo esperando por mi quizá no me esperaba, solo llegue.
Un mundo que tal vez no quería recibirme y un mundo al que tal vez no quería pertenecer, pero quien es capaz de tomar una decisión así.
Pertenezco, a esto que llamamos real, sin saber que es la realidad misma, si esta existe al menos, a este mundo de palabras dichas al aire solo por complacer, a este mundo de ideologías implantadas y gustos que no son propios, que pena, cantidades impensadas se pierden del placer de eso que nos hace sentir escuchar una canción que nos gusta, de eso que nos genera defender un ideal, serle fiel a nuestras palabras.
Ah... pobre mundo este mundo al que le hacen falta mas "yo soy" y le sobran "quiero ser".