miércoles, 1 de agosto de 2018

Otro

Un hueco en la cortina deja entrar una linea perfecta de luz que se desliza desde la pared naranja hasta el arco de cupido de tus labios formando una barrera tan cálida como hermosa entre ellos y el resto de tu cara, veo la sombra de tus pestañas sobre cada uno de tus pómulos. Es la mañana, vos ya te vas, aún no lo sabes, aún sos feliz, aún dormís, pero yo me desperté y me angustié, me aferre a tu pecho desnudo y tibio como para fundirme en vos y ver si así puedo retenerte un rato más. Pero no, es la mañana, y vos ya te vas.
Como quisiera que no despiertes, congelarte para siempre, en un minuto, en un instante con el sol sobre tus ojos, con la sombra de tus pómulos, como quisiera congelarte, pero sin enfriarte, ni un poco, para poder aferrarme en tu pecho y perpetuar en mi el momento. Pero no, todo eso es tan pedante, tan egoísta, tan infante, todo eso es matarte, es la perdida infinita de tu ser en el olvido, es guardarte en algunos metros y ocultarte el resto del mundo, es la picardía de decirte que sigas durmiendo que la oscuridad de la noche aún nos está envolviendo.
Cada vez que lo pienso, cada vez que te retengo simplemente por la necedad de quererte un rato más, cada vez que me apego tan fuerte como un imán al hierro todo el entorno se vuelve negro y yo me encierro, en mi, en vos, solo en nosotros dos. Casi puedo ver todo mi cuerpo cayendo en una ciénaga sin fondo donde siento un sosiego tan grande que hasta me perturba, que hasta me preocupa, me duele y comprendo, después de un tiempo, que es tu ida tan calmada, tan tranquila y tan pausada lo que me deja sin aliento. (Volve, dame otro beso.)
El sol ya te cubre toda la cara, yo sufro porque otra vez no pude detener el tiempo pero vos te despertas y me miras sonriendo, yo me desbordo por dentro tanto que no puedo hacer más que responderte con el mismo gesto. 
Es la mañana, vos ya te vas, pero vale la pena todo lo efímero de nuestros encuentros, para encontrarte hoy y cada vez entre las sabanas y sonriendo.

lunes, 24 de julio de 2017

Desde casa

How is it going to end? leí por ahí y pensé en vos, en vos porque te extraño y porque tampoco hago otra cosa que no sea pensarte, en vos que estas de viaje en alguna parte y yo estoy acá cansada de tanto esperarte.
Asumo la responsabilidad de mi angustia porque se que la idea de quedarme acá del otro lado del mundo fue mía, vos quisiste llevarme a caminar del brazo por lugares desconocidos, a perdernos por calles de adoquines y mansiones antiguas, a preguntarle a un desconocido en donde estamos en un idioma que entendemos a medias, a viajar en trenes que conectan casi todos los lugares, a respirar aire nuevo, a quedarnos sin un peso y comprar lo más barato del mercado o "marché" para que también nos alcance para tu tabaco y algún otro capricho mío, a hacer el amor en camas transitorias o en todos los lugares nuevos que queramos, vos querías que te acompañe a ver toda la bella música que hay en otra parte, a comprar los libros más baratos que encuentres, a tomar la mayor cantidad de sol posible en todos los parques que se pueda, a tomar la mayor cantidad de tragos nuevos posibles en todos los bares que puedas pero yo quise quedarme, acá, del otro lado y no es el miedo a pelearnos por alguna banalidad y estar a 11.066 kilómetros de casa, ni es el dinero que no tengo ni tampoco quiero, es la inconsciencia de tu decisión, es la inconstancia de tus actos, es que ayer odiabas las camisas y hoy te enojas cuando no hay ninguna limpia para que uses. Es mi compulsión por organizar todo contra tu fanatismo por hacer y deshacer planes, es que me asusta estar a la deriva pero a vos no te preocupa.
Mis objetivos, las cosas que dejo acá, la ropa que no puedo llevar, mis perros que me van a extrañar, las calles que no voy a conocer, las prendas que no voy a saber como lavar, las comidas que no voy a conseguir y tampoco se preparar.
Pensé en vos y entendí porque insistías tanto en que te acompañe, porque vos sabías, cosa que yo no hasta hoy, que los miedos eran míos y no de los dos, me refiero a que todo esa nebulosa de incertidumbre se disipa cuando estas a mi alrededor por eso es que al quedarme lo que me perturba también se quedó, todo esta acá, todo menos tu ser.
How is it going to end? y pensé en vos, quizás ya habías vuelto y no me enteré, quizás me llamabas en una semana o un mes para decirme que te busque en el aeropuerto, tal vez una femme fatale te había conquistado, o quizás eras feliz allá y acá decidiste no volver más.

How is it going to end? y no lo sé.

viernes, 5 de mayo de 2017

¿?

A veces, solo a veces, te veo irte desde acá por un camino que yo no entiendo, veo tus pasos torpes y apurados correr por un pasillo largo de paredes blancas y piso gris alfombrado, por un pasillo que no dice nada ni de mi, ni de vos, o de vos capaz si pero yo no llego a verlo. No se si me llamas desde lejos o estás diciendo adiós, ese inmundo pasillo es un cono del silencio en el que solo entras vos. ¿Donde vas? estoy sola parada acá, no se si seguirte o volver para atrás. Doblas por lugares que no puedo ver ¿donde estás? y de repente apareces junto a mi como si nunca te hubieses ido, como si el camino te llevara de nuevo al principio, como una sopa de letras que siempre te hace volver a la palabra que no podes encontrar, como un yo-yo que es más predecible pero es igual.
Y mirarte desconcertada no alcanza para que entiendas que me dolió esa mínima distancia, porque vos no entendes, para vos no fue nada, vos jugaste un rato mientras yo te esperaba. Supongo que no importa, vos  podes jugar todo lo que quieras y yo puedo mirarte, o escaparme, o seguir tu juego hasta que alguna de los dos gane, o pierda.
No quiero más preguntas, tampoco quiero tus respuestas, se que armo la cama por demás y que si los zapatos están mal acomodados te voy a retar, se que te harta mi compulsión por volverme loca con lo que aparenta o posee una gran tranquilidad, es que estiras siempre las sabanas y que no me digas te quiero me pone tan mal.
¿Qué hago mientras tengo que esperar? dejame una revista, no te vayas sin saludar. Otra vez sal que me hace arder los labios rajados por tus besos tan raros, otra vez pasillo, otra vez mirarte desde acá, charlar con alguien que se ríe de mi, que le divierte mi ropa, que cree que mi pelo siempre esta desarreglado o que los gestos de mi boca están muy marcados, con un alguien que no tiene escrúpulos para hablar acerca de todo lo que hago mal, con un alguien que grita y llora, que cierra los puños y se tensiona, con alguien que se altera y jura que si arrancarse la piel tuviese retorno lo haría cuantas veces pudiera, con alguien que me abraza y se desespera. Otra vez te vas, te despido con un beso y ahí esta la sal, carcomiendo cada hueco de todo lo que pueda arrasar.
No me expliques porque tardaste, no digas nada, te juro que ya no puedo escuchar, me ensordecí con algún grito de mi otra mitad, prefiero irme acostar para decirme a mi misma que toda esta tensión es porque la cama no esta bien armada, prefiero levantarme a renegar y llorar, llorar por la sábana  que estaba suelta o por vos que no volviste ni tampoco se si vas a volver, llorar sentada en el piso por los zapatos que no acomode bien, o por vos que cuando te digo "te quiero" ya no me decís "yo también"
Dejame irme o andate, no me enfrentes a la dualidad de luchar o rendirme,no me guies a un camino y vos vayas por el otro, no me digas que me quede, otra vez, a esperarte.
Sos placebo y enfermedad, y a mi se me aprietan cada vez más los puños cuando vos te vas, sos lujuria y nada por detrás, entonces, ¿quién me abraza cuando te levantas?

martes, 25 de abril de 2017

Pablo ya no le hablaba, las palabras habían dejado de servir hace rato, no significaban nada; hace tiempo ya rozaban sus cuerpos en horas aleatorias, todo funcionaba en base a la fricción los mismos, todo se creaba y ahí mismo colapsaba. Barbara lo besaba en la frente y se prendía un cigarrillo para fumarlo en la ventana de su cuarto, ya no estaba preocupada, el miedo ya no le carcomía los pensamientos, ya no lo incitaba a que se preocupe por ella ni esperaba que aparezca detrás abrazándola por la espalda.
Pablo la miraba desde lejos y aún creía en su belleza que no era de este planeta, sus caderas eran la curva perfecta para derrapar y morirse en algún otro lugar de su cuerpo. Tantas veces había muerto y renacido en su nombre, tantas veces la había transformado en reina del Hades y tantas otras ambos fueron como Romeo y Julieta.
No importaba ya pensamiento alguno, eran el punto medio de todo fin , eran la luz naranja en medio del cielo del atardecer, brillante, increíble, pero tan efímera  que da miedo admirarla.
Mimetizados con un clima impactante que atraía a cualquiera a preguntar que los había unido y cual era su secreto, era como si todos los viesen como la pareja que alguna vez quisieron tener. Impacto frontal que les cortaba la cara justo por la mitad era darse cuenta que aún se veían como el primer día pero solo en la intimidad oh pleasures of the body who push everything to the happines y los engañan creyendo que aún pueden encontrar aquello perdido, roto, o que tal vez no existió y fue una invención de su ilusión, de su afán por construir sobre la magia, efímera magia.
Pablo se levantó de la cama diciendo que algo suyo había quedado en la oficina esa mañana, que lo necesitaba, Barbara le dijo que ella tenia que visitar a sus padres. Se besaron, se vistieron, bajaron al hall juntos y en silencio, mirando su reflejo en el espejo del ascensor como tantas otras veces, aún se gustaban, les gustaba aquello que veían, algo les revolvía el estomago, algo acido, amargo hasta quizás agridulce ¿acaso no lo entendían?. Parados en la puerta del edificio se despidieron con un "hasta luego"  y partieron caminando hacia lados opuestos, Pablo avanzó unos metros y miró para atrás, vió ese caminar chueco que tanto le divertía, vio la mano revolviendo el bolsillo de la mochila para sacar los auriculares, vio su pelo enredado por el viento y la quiso, la quiso con toda su alma. Barbara caminó unos pasos y algunas lagrimas gordas y torpes cayeron rodando por sus mejillas rojas por el frío, no volteó porque sabia que él la miraba, también era por eso que lloraba.
Pablo dobló en la esquina compro cigarrillos en el quiosco y retornó a su casa, Barbara fue directo a la suya, ninguno tenia planes, ninguno volvió a ver al otro, ni dijo nada tampoco, oyeron la voz del fin al unisono, comprendieron el adiós en simultaneo, basto la misma nada de esa tarde, prueba irrefutable, maldita nada que cuando aparece todo acaba.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Of your being and my vices

El aura de tu alma destila una brisa inherente que levanta y despega los parpados de todos los dormidos o durmientes  que a tu paso se alteran, no logras verlo porque sos preso de tu propia ceguera, porque cuando todos despiertan vos te adormeces para darle un poco más de validez a todo lo que te aterra.
La magia de tu sombra combinada con el fulgor de tus pupilas dilatadas siendo antagónicos factores de tu ser, la luz, la oscuridad, la luna y también el sol.
La poesía de tu boca me arrastra a la más vaga ineptitud de olvidar hasta mi nombre y la calle en la que vivo, arrojando así mi porvenir a tu suerte, a tus ganas que por pura casualidad son también las mías.
El aroma de tus palabras, la armonía de tu cuello, o viceversa, desde tu espalda hacia lo armónico o aromático en una dinámica construcción de besos enfilados cual columnas o en algún patrón extraño porque es la única forma en la que mi obsesivo cerebro me permite recorrer aquel espacio de tu piel.
Pernoctar en tus sueños cristalizados con todo recaudo posible para que con mi torpeza no se destruya ninguno, suficiente peso tiene aquel cristal con cualquier invención de tu inseguridad.
El maravilloso roce de tu piel con la mía, epidermis, dermis, tejido subcutáneo, electrificante corriente circular, desde el exterior al centro desde el centro al exterior, tu tacto su creador.
El surco de tus labios el opio de mi boca, mi bote hacia tu río, tu río hacia el desarme o el despliegue de alguna actividad placentera o reparadora.
Visiones de tu risa me atormentan a horas inciertas para la añoranza de tu compañía, tus carcajadas rompiendo mi rostro por la mitad para unirlo lentamente en nuestro encuentro, boca, labios, dientes, lengua, y soy yo quien termina dentro de tu ser .
La necesidad inadmisible de tenerte, como a todo, como a nada, como un abrigo en la montaña, al filo de la cumbre caer entre tu pecho como gotas de lluvia, como granizo violento, desarmarme por completo y escalar por tus costillas para empezar de nuevo.
Incongruente sensación de adorar todas tus poses con un odio fatídico o fatal, de abrazarlas con el fuego de mi ser para luego lamentarlo y querer que renazcan como el fénix.
Encontrarnos con el rostro, a parpados cerrados, que vuelvas dócil o apacible mi anatomía trastornada y delirante induciéndola con la tuya, que con cada acto luminoso que tu cuerpo despliegue el mío se haga añicos para ser pura calma y no más ansiedad, que hagas estragos en mi ser para que pueda(s) verte(me) y así termine(s) de entender.
Utopía mayor de todos mis inventos, tu ser real o mi quererte en excesos.

martes, 15 de noviembre de 2016

Auto-ayuda.

No va a hablar y tampoco yo pienso hacerlo, es el orgullo quien reina ahora. Tal vez son las ganas de tener la razón, o la impotencia de su actitud, se que lo quiero, aún lo hago, tanto que aún lo intento todo por seguir aquí a unos metros viéndolo. Se que lo quiero, aún más que el primer día cuando le di un beso que creí equivoco, aún siento como arde en mi el fuego que la adrenalina de conocerlo encendió. Se que lo quiero, con sus enojos diarios y  sus tostadas quemadas por la mañana, con sus inseguridades y el café frío, con sus caprichos y los muchos trastos sucios en la cocina, con su terquedad y la torpeza que envuelve nuestra cotidianidad.
Enumero aspectos malos porque los buenos me tornan cursi, y así olvido que estoy enojada por ende no puedo conservar mi orgullo, de todas formas me ha vuelto capaz de cargar las cosas negativas con un toque de afecto, es quizá porque el día que el café estaba frío nos reímos de aquel libro de auto-ayuda que publicitaban en la televisión, porque cuando las tostadas se queman raspa lo oscuro con un cuchillo dibujando así formas que siempre logran hacerme sonreír, porque cuando los trastos están sucios los lavamos juntos, y si acaso con nuestra torpeza los rompemos, reímos, solo reímos porque somos parte de esto que nos hace tan felices,  quizás nos cortemos juntando las partes rotas, se preocupe por demás y yo solo ría, de mi, de él, con sus ojos vidriosos preocupándose una vez más por todo, cayendo en que hay errores, creyendo que estos lo arruinan todo, por mi parte yo agradezco que los haya.
No quiero halagarlo, "estoy enojada" me repito una y otra vez, no debo olvidar eso.
Me reprimo a mi misma porque así siento que puedo hacerlo entrar en razón, aunque el problema aquí es justamente su afán por encontrarle al mundo una explicación racional, como habríamos de encontrársela a algo tan imponente, a algo que es tan efímero como real, a algo que contiene la existencia de tanto, de todo tal vez, pero realmente no  creo que haya un todo.
Lo estoy observando hace horas, ambos alienados en nuestros malos humores pero colmados de unas reprimidas ganas de correr a abrazar al otro. 
Esta ahí sentado en el sillón grande con la camisa celeste que tanto odiamos, aunque le quede increíble (como cualquier prenda), con un cigarrillo en la mano izquierda, una vez más esta tirando las cenizas en el suelo, quisiera retarlo como a un niño, pero ese carácter mio de querer tener siempre el control  lo ha agotado. No soy capaz de explicar lo bien que se ve desde este ángulo, con su cara seria y su nariz respingada, con sus labios gruesos y las arrugas de su boca causadas por tanta risa, me siento dichosa de saber que soy en gran parte culpable de la existencia de las mismas. 
Tiene en sus piernas el control de la televisión, la cual se encuentra en esta casa debido a un regalo que no pudimos rechazar, ambos creemos que de nada sirve consumir hora tras hora de ideologías ajenas camufladas con chistes baratos robados a algún anciano dueño de un viejo café a menos que encontremos en aquella caja alguna de esas películas antiguas que tanto nos fascinan.
Hoy no hay ninguna, aún así hace horas que cambia los canales con la vista perdida en algún lugar que puedo asegurar no es la pantalla, pensando tal vez como yo, que aquí estamos después de tanto y tan poco a la vez, aún jóvenes y con ganas pero cansados, aún enojados pero siempre lo intentamos, que aquí estamos en el mismo cuarto, porque me gusta el olor de sus cigarros y a él el ruido que hago con mis piernas al moverlas constantemente.
Esta ahí sentado en el sillón grande esperando a que me dirija a hacerle compañía, a que ocupe esos dos lugares restantes recostando allí mi cuerpo, con la cabeza apoyada entre sus piernas, pero no, hoy no quiero ceder.
Estoy aquí mirándolo desde el sillón individual junto a la ventana, sillón que ambos usamos para sentarnos uno sobre el otro y mirar hacia afuera, hacia aquel perdido, triste, mágico e increíble mundo, donde los atardeceres continúan conmoviéndonos como cuando eramos uno, solo que ahora se encuentran ligados a lo que juntos construimos.
Lo observo mientras sostengo un libro que finjo subrayar, mientras que escribo esto en una hoja en blanco que guarde en su interior. 
Escribo para mi misma, para ser consciente de los hechos que tanto odio y tanto aprecio de nuestra convivencia, para reconocer que por mas que duela siempre sana si él esta cerca mio, escribo para mi otro yo, ese que nunca se enoja, para que sepa que se siente, porque no para esa parte mía que esta feliz por ahí. que venga que se siente, que lea que no siempre se puede cambiar el mundo, mucho menos los aspectos que hacen al ser que nos acompaña. Escribo para mi que en algún futuro cuando limpie la biblioteca y encuentre "La isla misteriosa" no solo vea un gran libro de Stevenson sino también el recuerdo de la camisa celeste, de nuestros enojos innecesarios, de su mirada de reojo  del rayo de sol que iluminaba su pelo enredado.
Lo observo mientras caigo en la cuenta de que estas horas fueron en vano, mientras veo que me mira fijo y me sonríe como si los dos hubiésemos sacado la misma conclusión.
Rompo las barreras invisibles de este enojo inútil y camino los cuatro pasos que me separan del sillón grande para sentarme a su lado, tomo mi mano helada con la suya siempre tan tibia, reímos, no por nuestras manos, es que una vez más en la televisión publicitan ese libro de auto-ayuda. Una vez más, reímos.

sábado, 8 de octubre de 2016

Des-escribir

No sos rey ni domador, sos regicida y sos león. Volcas algunos sentimientos en un hueco y los tapas con algo de tierra, o humo, o placeres mundanos, y así crees tener todo bajo control como si el agua no arrastrara la tierra o el humo no fuese una muestra perfecta de que casi todo es efímero,(digo casi porque todo es mucho y para mucho es arriesgado afirmar), o como si ese vuelco hacia el placer no te recordara que algunas compañías son de una importancia casi vital para satisfacer ciertas necesidades que no pasan por el instinto salvaje de desarmar alguna cama o arrugarse la ropa, vienen de alguna parte se sienten en algún lugar físico que te duele, te enferma pero no sabes ni donde esta ni si existe en realidad, es la carencia de algo o es el exceso de tanta banalidad, te asfixias, y por ahora, hay un solo lugar al que queres escapar, y una vez más la dicótoma del deber y el querer, de deseo o necesidad, del bien y el mal, de vos y yo, del yin y el yang, y así no te arriesgas.
A vos todo eso te cuesta porque no podes salir del auto-consuelo de que solo hace falta tiempo para cerrar etapas, tiempo que se va pero no llega nuevo, de que todo pasa por algo y que tal vez hoy el sol esta tapado de nubes y lluvia y la noche y el viento, pero mañana pueda brillar como alguna vez pasó, y es real, pero no es consuelo porque Bioy dice que en el futuro esta todo porque todo es posible y lo escribí acá, allá, hoy, ayer, en mi y también en vos; y todo es esa que te sonríe porque la dejas subir primero al colectivo, aquel que me alcanza el saco que me olvide en un café alguna tarde, y todo somos los dos recordando y sufriendo, recordando y superando, riendo y extrañando, todo somos vos y yo cruzándonos en algún lugar aleatorio solos para reconstruir o acompañados con quien nos hace feliz, todo son tus hijos con ella, los míos con el, los nuestros, los que no tuvimos ni tendremos, todo es viajes, delirios, drogas, sexo, con el, con ella, con nadie, con vos, conmigo, con todos, todo es la soledad y la agonía, la suerte y la alegría, todo es tu muerte, también la mía, y todo es la vida.
Te preocupan las cosas que no están en su lugar natural o en el que vos les impusiste porque así lo creíste, porque sos hijo del rigor entre tus propias normas de hechos reales y conocerlo todo, inútiles, volátiles ,y en verdad esta todo tan desordenado que no te encontras ni a vos mismo, abajo de una sabana de nostalgia esta el día en que te dije "buena vida" para no verte más y como en un flash al rato dormimos juntos para no volver a levantarnos, hasta ahora, que nos despegamos con pesadumbre y desazón del colchón, nos vestimos y nos despedimos; muriendo por ahí  o abajo de la cama están los besos que nos desnudaron, de ropa, de piel, de ideas y prejuicios que ahora no son más nuestros o tuyos, o míos, ahora son de bocas frías que dan besos insustanciales.
Te escribo para describirme, para des-escribirme, en un ataque de locura en un ratito de asfixia, me escribo más a mi que a vos, aunque no puedo decirme nada de esto sin que estés rondando por las palabras, para decirme como soy yo a través tuyo, después de todo somos pintura del mismo cuadro abstracto,uno una mancha más grande otro una más pequeña o viceversa, quizás para matarte un poco a cada letra, a cada palabra un poco más y para revivirte cuando lo lea alguna vez, para que sepas que te entiendo y nos entiendo, si no estaría aún en tu cuarto, en tu cama, dicen que a buen entendedor pocas palabras pero yo no puedo, soy ruido, gritos por todas partes para tapar todos esos baches que no puedo terminar de cerrar, palabras que no dicen nada, pero acá no, acá vení a buscarme,que perdono todo, a buscarte porque acá lo entiendo todo, o no, capaz no entiendo nada por eso tantas palabras desordenadas.

domingo, 4 de septiembre de 2016

De sábados arrugados.

Le dijo que la quería y a ella no le importó, no tuvo ni un ápice de compasión, siguió hablando de lo que le hacia sentir "Feels like we only go backwards" cantada por Alex Turner cuando él no sabia ni quienes eran los Arctic monkeys y de hecho esa canción que le estaba haciendo escuchar no le gustaba ni un poco, solo quería estar ahí, por la madrugada sentado en esa cama a su lado, viéndola gesticular de mil maneras, viéndola reír, su risa lo curaba un poco y otro poco lo envenenaba, quería besarla, sin respiro, besarla de la manera más poética posible, desarmarla, perder sus partes, desgarrar sus capas de piel hasta llegar a su centro y sacarle el corazón de alguna parte impredecible, darse un saque de pasión en su espalda para llegar vivo hasta sus labios de nuevo y entender que ahí era donde se quería quedar aunque para ella todo sea transitorio y no existan planes a futuro. Creía que podía cambiarla, convencerla de que a su lado sus temores estaban a salvo, que aunque no tenia toda esa fantasía que la vuelve loca tampoco tenia fantasmas, que él era un lugar seguro, pero toda esa convicción, todo ese afán por retenerla en su vida era más por si mismo que por ella. 
No se había obsesionado ni la idolatraba, quizás el término correcto es devoción, tenia una terrible devoción hacia ese ser que se reía de todo como si el mundo fuese mágico cuando la apedreaba de lejos o muy de cerca el pasado turbio de alguien que no fue, de algo que falló y de un enlace de factores y situaciones tan tóxicas como el arsénico que nadie elije por propia voluntad.
Le dijo que la quería y ella no sabia si había escuchado mal o en realidad le daba igual, si le daba igual o en realidad expresar como la música le explotaba adentro para transformar todo ese blanco y negro de su interior en colores le parecía primordial, y así era aunque no podía negar que él había dicho tal cosa; no le molestaba, quizás le era incomodo no poder decirle "yo también",  (no podía mentirle así y él tampoco lo merecía) tal vez la irritaba que la quisieran cuando solo quería que la golpearan fuerte para subir a la tierra, para sacarse el malestar, el mal sabor de algún tiempo pasado que la perseguía con caricias heladas y besos que no existen más, o la exasperaba que la quieran otros a quienes ella no podía mirar a los ojos, otros que no le generaban la misma sensación que la música, que no le revolvían el alma para arrastrarla a la mansedumbre de la misma, otros que al final de todo, que después de la ropa tirada en el suelo, las madrugadas frías y las conversaciones apagadas, no eran quien en verdad ella quiere y ahí es donde se encuentra el verdadero nudo.


lunes, 8 de agosto de 2016

Dormir.

Y te enojaste porque te mire con seriedad, porque corrí el brazo que envolvía mi cuello, dijiste algo que no entendí, seguro me avisaste una vez más que ibas al baño o a tomar agua, como si al despertarme fuese a creer que te escapas de mi en el lugar donde vos mismo me invitas a ser feliz, tan solo me di vuelta, volví a dormir, y también te vi en sueños. Te reías como nunca, como siempre, porque solo en sueños puede suceder eso. Te mire, quise hablarte pero no fui capaz de arruinar aquel cuadro que estaba viendo, tu risa sonaba tan fuerte más fuerte que cien guitarras, que tu guitarra pero no más fuerte que el silencio, que tu silencio aquel que haces cuando algo te ofende y yo me rió, no de vos, si no de tus enojos propios de los infantes,de ganas de hacerte reír que la vida no es tan oscura o si pero es mejor aprender a caminar a ciegas que enojarse, y un poco de nervios, ahí haces aún más silencio y solo se que eso es posible con vos, entonces lo entiendo, ahí es cuando se que no hay nada más tajante que ese silencio, pero no se si te comprendo. Cabe más orgullo en tu pequeño cuarto que en todo el infierno, que más da sabes que te quiero no hagamos de esto un mal encuentro.
Ya no te reís, ahora solo me miras y yo bailo despeinada y en pijama, o muevo los hombros, o te sonrió un poco, puedo verme desde tus ojos sintiendo ternura, creyendo en mi inocencia jactandote de su existencia, como si esta fuera real, quizás lo es, quizás solo quiero ser feliz un rato y si me miras mucho me escapo, no vaya a ser que veas más allá del baile, entonces disimulas miras y no miras, me ves pasar y me encontras, me haces feliz y te alejas, no vaya a ser que nos cansemos, y si lo hacemos que más da si con orgullo anduvimos por ahí levantando las banderas de que todo tiene un final.

Me despierto algo preocupada, vos seguís durmiendo en la otra punta, te enojaste tan en vano que para que aclararlo prefiero darte un abrazo, te quiero, solo estaba incomoda, me dolían los huesos.

jueves, 28 de julio de 2016

Perro con P de paseo

Te escribo porque hoy me encontré con un perro manchado, parecido a aquel que siempre nos cruzábamos cuando caminábamos juntos por esa avenida de la que yo casi nunca recuerdo el nombre, en ese lugar tan lejos de mi casa al que me arrastrabas la mayor parte de las tardes, no en París, si no en Buenos Aires, no se porque cada vez que alguien relata algo es en París, muy Cortázar dirías vos ¿tan perfecto es? aunque me gustaría recorrer sus avenidas con vos me quedo con estos paseos acá, deambulando por la calle mirando vidrieras  abrazada a tu brazo (solo cuando nos detenemos a observar algo, por ninguna otra razón andaríamos por ahí abrazados) , nos reíamos de los productos que estaban en oferta y de los que no también, de como la gente podía usar tales prendas o decorar su casa de tal forma, no nos gustaba nada, o a mi me gustaba lo mas horrible de todo y vos ya lo sabias antes que lo dijera por eso te era tan gracioso, entrabamos a dos o tres librerías buscando algo que ni nosotros mismos sabemos, preguntando por autores al azar y escuchando lo que el vendedor nos contaba de ellos, tal vez nos importaba mucho o muy poco lo que dijera, pero nos encantaba ver la devoción con la que hablaba de esos hombres o mujeres fantásticos, te contaba algún dato de un autor que no habías leído y yo tampoco pero aún así estaban en mi lista y tengo de ellos datos aleatorios. Comprabas algún que otro chocolate y siempre tenia que recordarte que a mi no me gustan mucho las cosas dulces para que dejaras de ofrecer comprarme uno también, no tenes memoria o al menos no la tenias cuando pasábamos tiempo juntos, quizás no te importaban mis gustos y eso era todo, no lo se, no veo porque estaría mal si así fue, por último pasábamos por la panadería para comprar alguna cosa que yo también pudiese comer, pero solo la encontramos abierta una sola vez y siempre gritabas, te enojabas o te encaprichabas y a mi me daba ternura porque sabíamos que a esa hora iba a estar cerrada, eramos los únicos locos que andaban a esas horas y solo era porque a otras no podíamos vernos.
Se que dije mucho "nunca" o "siempre" no se si es que no quise pensar sinónimos o es que los usé a propósito para que los leas y pienses (al igual que yo al escribirlos) "siempre o nunca no existen", es raro como ahora no puedo parar de explicarle a la gente porque creo eso.
Por último me acompañabas hasta el punto donde nos separábamos y en el camino nos encontrábamos con el perro manchado, tan gordo y tan simpático, nos gustaba creer que ya nos conocía, pero ambos sabíamos que no era así que eramos otros más que pasaban y le daban cariño, como vos en mi vida, como yo en la tuya.
En fin, vos todo eso ya lo sabes, lo viviste conmigo, solo que el perro me llevo al recuerdo y el recuerdo me llevo a vos, y vos no me llevaste a ninguna parte porque no nos vimos más, así que decidí escribirte para saber como estás, para contarte del perro manchado que ví y pedirte que si ves al nuestro lo saludes por mi y no lo acaricies con alguien más.

viernes, 8 de julio de 2016

Por ahora

Vibrantes y envueltos en ansiedad de respuestas, enojados, alienados en un camino de ida, en un camino de ideas tuyas, mías, nuestras,  entrelazados en la misma nada, que no sabemos que es ni a donde va,  antes solo me importaba si vos estabas en ella, ahora se que no me importa nada, y es ahí donde está la ironía.  Como fuimos fuego y cenizas en simultaneo, como hicimos amigos a dios y al diablo, como saltamos al vació sin paracaídas y no nos golpeamos, o quizás si, pero así funciona o no, por eso nos encaprichamos con el salto.
Hablamos de todo, del miedo, del ruido, de las noches y el frío, de los arcoiris, el cielo, la luna, el sol, del mundo y sus heridas del mundo y sus virtudes, de las palabras,de las que no existen y nosotros no somos capaces de inventar, de eso que algunos llaman amor, otros sexo, otros enamoramiento, nosotros no lo llamamos porque decidimos que hasta ahora no lo conocemos.
Me recuesto de espaldas siento tus dedos recorriendo mi columna, hay un silencio tenso que nos lastima, besas mis hombros, rompo en llanto, acaricio tu pecho, cada uno en una punta del cuarto, siento tu respiración en mi oído, presiono mi cuerpo contra el tuyo, rechazo tus abrazos, siento el roce de tus labios, seco mis lagrimas, nos despojamos de todo lo mundano, nos volvemos fuego y hielo en la misma cama, donde empezamos terminamos, amalgamando nuestro mayor acto de cariño con ese dolor inesperado es la única forma de contarlo. Así nos recuerdo, porque así eramos, cariño y veneno, todo lo del medio lo quisimos, lo hablamos y lo soñamos.
Estamos acá bailando con la indiferencia, repugnante e irreal, fingida,  creyendo que no hubo nada en mi, ni en vos, que no quedo nada tuyo en mi, ni nada mio en vos, como si no supiéramos que las notas musicales no se van a reestructurar tan solo para que no nos incendiemos o ellas no nos pregunten sobre todo esto nunca más. Y es que nunca no existe, y el absurdo es real, es lo único real, ahora lo entiendo, ahora que no estás, ni estoy, que no somos más.
Hoy que estoy acá donde la vida me dejo estar, de a ratos triste otros riendo hilarante, apareces y así como te desconocí te volví a conocer, solo que esta vez no me acostumbré, creo que es solo un instante, como otras veces en las que creí y solo me alimenté de  pura hiel, tanto que me volví instantes yo también.
Y es el cariño que me apuñala por la espalda,  un poco lo dejo y otro poco me alejo sangrante, no se como reaccionar cuando ambas partes colisionan sin cesar, decido insegura a quien dejar ganar y hasta ahora  cariño, estás invicto en esta guerra abstracta.
La nostalgia me saluda y se sienta a mi lado, me comparte de su trago y juntas pensamos en  aquel frenesí de sentimientos confusos, de nuevos rumbos, de marcas de antes y después, de lugares recorridos de vidrieras que nos reflejaron, de canciones que nacieron y murieron con y para nosotros pero por sobre todo pensamos en vos, mientras juntas revolvemos el liquido del vaso con sabor a pasado te vemos en todas tus facetas y todas tus formas que no puedo contar ni describir sin defenderte de aquellos que quieren defender mi dolor porque no hay victima sin victimario, por mi parte no te culpo de nada porque nadie es culpable de ser y porque victima tampoco soy. Tal vez te entiendo también porque esta absurda realidad la compartí solo con vos, porque no traspasamos los limites de nuestras creencias y somos fieles a ellas, porque hay algo en el medio que no podemos dilucidar, algo más fuerte que cualquier aleación, más fuerte que tus cálculos fríos que mi insensatez, que es no lo se, no quiero pensar, aún cuando se que no puedo parar porque es nuestra actividad predilecta. Es que pensar nos aniquila pero sentir nos voltea de adentro hacia afuera y nosotros a eso no estamos dispuestos porque no se puede controlar, y lo que  no se encuentra bajo ese margen imaginario de control nos asusta, o al menos a mi, así como también me gusta y por eso estoy hoy aquí.
Incertidumbre y final, y Cortázar que me dice que el acordarme de vos lo hará todavía más amargo, es que de amargura me armo, pero vos no lo sabes, o si, por eso te quiero cerca, juntos, (y contentos) pero lejos y separados , (aún a salvo), como al principio, pero a veces tan entrelazados porque quizás por ahora lo necesitamos.