No sos rey ni domador, sos regicida y sos león. Volcas algunos sentimientos en un hueco y los tapas con algo de tierra, o humo, o placeres mundanos, y así crees tener todo bajo control como si el agua no arrastrara la tierra o el humo no fuese una muestra perfecta de que casi todo es efímero,(digo casi porque todo es mucho y para mucho es arriesgado afirmar), o como si ese vuelco hacia el placer no te recordara que algunas compañías son de una importancia casi vital para satisfacer ciertas necesidades que no pasan por el instinto salvaje de desarmar alguna cama o arrugarse la ropa, vienen de alguna parte se sienten en algún lugar físico que te duele, te enferma pero no sabes ni donde esta ni si existe en realidad, es la carencia de algo o es el exceso de tanta banalidad, te asfixias, y por ahora, hay un solo lugar al que queres escapar, y una vez más la dicótoma del deber y el querer, de deseo o necesidad, del bien y el mal, de vos y yo, del yin y el yang, y así no te arriesgas.
A vos todo eso te cuesta porque no podes salir del auto-consuelo de que solo hace falta tiempo para cerrar etapas, tiempo que se va pero no llega nuevo, de que todo pasa por algo y que tal vez hoy el sol esta tapado de nubes y lluvia y la noche y el viento, pero mañana pueda brillar como alguna vez pasó, y es real, pero no es consuelo porque Bioy dice que en el futuro esta todo porque todo es posible y lo escribí acá, allá, hoy, ayer, en mi y también en vos; y todo es esa que te sonríe porque la dejas subir primero al colectivo, aquel que me alcanza el saco que me olvide en un café alguna tarde, y todo somos los dos recordando y sufriendo, recordando y superando, riendo y extrañando, todo somos vos y yo cruzándonos en algún lugar aleatorio solos para reconstruir o acompañados con quien nos hace feliz, todo son tus hijos con ella, los míos con el, los nuestros, los que no tuvimos ni tendremos, todo es viajes, delirios, drogas, sexo, con el, con ella, con nadie, con vos, conmigo, con todos, todo es la soledad y la agonía, la suerte y la alegría, todo es tu muerte, también la mía, y todo es la vida.
Te preocupan las cosas que no están en su lugar natural o en el que vos les impusiste porque así lo creíste, porque sos hijo del rigor entre tus propias normas de hechos reales y conocerlo todo, inútiles, volátiles ,y en verdad esta todo tan desordenado que no te encontras ni a vos mismo, abajo de una sabana de nostalgia esta el día en que te dije "buena vida" para no verte más y como en un flash al rato dormimos juntos para no volver a levantarnos, hasta ahora, que nos despegamos con pesadumbre y desazón del colchón, nos vestimos y nos despedimos; muriendo por ahí o abajo de la cama están los besos que nos desnudaron, de ropa, de piel, de ideas y prejuicios que ahora no son más nuestros o tuyos, o míos, ahora son de bocas frías que dan besos insustanciales.
Te escribo para describirme, para des-escribirme, en un ataque de locura en un ratito de asfixia, me escribo más a mi que a vos, aunque no puedo decirme nada de esto sin que estés rondando por las palabras, para decirme como soy yo a través tuyo, después de todo somos pintura del mismo cuadro abstracto,uno una mancha más grande otro una más pequeña o viceversa, quizás para matarte un poco a cada letra, a cada palabra un poco más y para revivirte cuando lo lea alguna vez, para que sepas que te entiendo y nos entiendo, si no estaría aún en tu cuarto, en tu cama, dicen que a buen entendedor pocas palabras pero yo no puedo, soy ruido, gritos por todas partes para tapar todos esos baches que no puedo terminar de cerrar, palabras que no dicen nada, pero acá no, acá vení a buscarme,que perdono todo, a buscarte porque acá lo entiendo todo, o no, capaz no entiendo nada por eso tantas palabras desordenadas.