lunes, 24 de julio de 2017

Desde casa

How is it going to end? leí por ahí y pensé en vos, en vos porque te extraño y porque tampoco hago otra cosa que no sea pensarte, en vos que estas de viaje en alguna parte y yo estoy acá cansada de tanto esperarte.
Asumo la responsabilidad de mi angustia porque se que la idea de quedarme acá del otro lado del mundo fue mía, vos quisiste llevarme a caminar del brazo por lugares desconocidos, a perdernos por calles de adoquines y mansiones antiguas, a preguntarle a un desconocido en donde estamos en un idioma que entendemos a medias, a viajar en trenes que conectan casi todos los lugares, a respirar aire nuevo, a quedarnos sin un peso y comprar lo más barato del mercado o "marché" para que también nos alcance para tu tabaco y algún otro capricho mío, a hacer el amor en camas transitorias o en todos los lugares nuevos que queramos, vos querías que te acompañe a ver toda la bella música que hay en otra parte, a comprar los libros más baratos que encuentres, a tomar la mayor cantidad de sol posible en todos los parques que se pueda, a tomar la mayor cantidad de tragos nuevos posibles en todos los bares que puedas pero yo quise quedarme, acá, del otro lado y no es el miedo a pelearnos por alguna banalidad y estar a 11.066 kilómetros de casa, ni es el dinero que no tengo ni tampoco quiero, es la inconsciencia de tu decisión, es la inconstancia de tus actos, es que ayer odiabas las camisas y hoy te enojas cuando no hay ninguna limpia para que uses. Es mi compulsión por organizar todo contra tu fanatismo por hacer y deshacer planes, es que me asusta estar a la deriva pero a vos no te preocupa.
Mis objetivos, las cosas que dejo acá, la ropa que no puedo llevar, mis perros que me van a extrañar, las calles que no voy a conocer, las prendas que no voy a saber como lavar, las comidas que no voy a conseguir y tampoco se preparar.
Pensé en vos y entendí porque insistías tanto en que te acompañe, porque vos sabías, cosa que yo no hasta hoy, que los miedos eran míos y no de los dos, me refiero a que todo esa nebulosa de incertidumbre se disipa cuando estas a mi alrededor por eso es que al quedarme lo que me perturba también se quedó, todo esta acá, todo menos tu ser.
How is it going to end? y pensé en vos, quizás ya habías vuelto y no me enteré, quizás me llamabas en una semana o un mes para decirme que te busque en el aeropuerto, tal vez una femme fatale te había conquistado, o quizás eras feliz allá y acá decidiste no volver más.

How is it going to end? y no lo sé.

viernes, 5 de mayo de 2017

¿?

A veces, solo a veces, te veo irte desde acá por un camino que yo no entiendo, veo tus pasos torpes y apurados correr por un pasillo largo de paredes blancas y piso gris alfombrado, por un pasillo que no dice nada ni de mi, ni de vos, o de vos capaz si pero yo no llego a verlo. No se si me llamas desde lejos o estás diciendo adiós, ese inmundo pasillo es un cono del silencio en el que solo entras vos. ¿Donde vas? estoy sola parada acá, no se si seguirte o volver para atrás. Doblas por lugares que no puedo ver ¿donde estás? y de repente apareces junto a mi como si nunca te hubieses ido, como si el camino te llevara de nuevo al principio, como una sopa de letras que siempre te hace volver a la palabra que no podes encontrar, como un yo-yo que es más predecible pero es igual.
Y mirarte desconcertada no alcanza para que entiendas que me dolió esa mínima distancia, porque vos no entendes, para vos no fue nada, vos jugaste un rato mientras yo te esperaba. Supongo que no importa, vos  podes jugar todo lo que quieras y yo puedo mirarte, o escaparme, o seguir tu juego hasta que alguna de los dos gane, o pierda.
No quiero más preguntas, tampoco quiero tus respuestas, se que armo la cama por demás y que si los zapatos están mal acomodados te voy a retar, se que te harta mi compulsión por volverme loca con lo que aparenta o posee una gran tranquilidad, es que estiras siempre las sabanas y que no me digas te quiero me pone tan mal.
¿Qué hago mientras tengo que esperar? dejame una revista, no te vayas sin saludar. Otra vez sal que me hace arder los labios rajados por tus besos tan raros, otra vez pasillo, otra vez mirarte desde acá, charlar con alguien que se ríe de mi, que le divierte mi ropa, que cree que mi pelo siempre esta desarreglado o que los gestos de mi boca están muy marcados, con un alguien que no tiene escrúpulos para hablar acerca de todo lo que hago mal, con un alguien que grita y llora, que cierra los puños y se tensiona, con alguien que se altera y jura que si arrancarse la piel tuviese retorno lo haría cuantas veces pudiera, con alguien que me abraza y se desespera. Otra vez te vas, te despido con un beso y ahí esta la sal, carcomiendo cada hueco de todo lo que pueda arrasar.
No me expliques porque tardaste, no digas nada, te juro que ya no puedo escuchar, me ensordecí con algún grito de mi otra mitad, prefiero irme acostar para decirme a mi misma que toda esta tensión es porque la cama no esta bien armada, prefiero levantarme a renegar y llorar, llorar por la sábana  que estaba suelta o por vos que no volviste ni tampoco se si vas a volver, llorar sentada en el piso por los zapatos que no acomode bien, o por vos que cuando te digo "te quiero" ya no me decís "yo también"
Dejame irme o andate, no me enfrentes a la dualidad de luchar o rendirme,no me guies a un camino y vos vayas por el otro, no me digas que me quede, otra vez, a esperarte.
Sos placebo y enfermedad, y a mi se me aprietan cada vez más los puños cuando vos te vas, sos lujuria y nada por detrás, entonces, ¿quién me abraza cuando te levantas?

martes, 25 de abril de 2017

Pablo ya no le hablaba, las palabras habían dejado de servir hace rato, no significaban nada; hace tiempo ya rozaban sus cuerpos en horas aleatorias, todo funcionaba en base a la fricción los mismos, todo se creaba y ahí mismo colapsaba. Barbara lo besaba en la frente y se prendía un cigarrillo para fumarlo en la ventana de su cuarto, ya no estaba preocupada, el miedo ya no le carcomía los pensamientos, ya no lo incitaba a que se preocupe por ella ni esperaba que aparezca detrás abrazándola por la espalda.
Pablo la miraba desde lejos y aún creía en su belleza que no era de este planeta, sus caderas eran la curva perfecta para derrapar y morirse en algún otro lugar de su cuerpo. Tantas veces había muerto y renacido en su nombre, tantas veces la había transformado en reina del Hades y tantas otras ambos fueron como Romeo y Julieta.
No importaba ya pensamiento alguno, eran el punto medio de todo fin , eran la luz naranja en medio del cielo del atardecer, brillante, increíble, pero tan efímera  que da miedo admirarla.
Mimetizados con un clima impactante que atraía a cualquiera a preguntar que los había unido y cual era su secreto, era como si todos los viesen como la pareja que alguna vez quisieron tener. Impacto frontal que les cortaba la cara justo por la mitad era darse cuenta que aún se veían como el primer día pero solo en la intimidad oh pleasures of the body who push everything to the happines y los engañan creyendo que aún pueden encontrar aquello perdido, roto, o que tal vez no existió y fue una invención de su ilusión, de su afán por construir sobre la magia, efímera magia.
Pablo se levantó de la cama diciendo que algo suyo había quedado en la oficina esa mañana, que lo necesitaba, Barbara le dijo que ella tenia que visitar a sus padres. Se besaron, se vistieron, bajaron al hall juntos y en silencio, mirando su reflejo en el espejo del ascensor como tantas otras veces, aún se gustaban, les gustaba aquello que veían, algo les revolvía el estomago, algo acido, amargo hasta quizás agridulce ¿acaso no lo entendían?. Parados en la puerta del edificio se despidieron con un "hasta luego"  y partieron caminando hacia lados opuestos, Pablo avanzó unos metros y miró para atrás, vió ese caminar chueco que tanto le divertía, vio la mano revolviendo el bolsillo de la mochila para sacar los auriculares, vio su pelo enredado por el viento y la quiso, la quiso con toda su alma. Barbara caminó unos pasos y algunas lagrimas gordas y torpes cayeron rodando por sus mejillas rojas por el frío, no volteó porque sabia que él la miraba, también era por eso que lloraba.
Pablo dobló en la esquina compro cigarrillos en el quiosco y retornó a su casa, Barbara fue directo a la suya, ninguno tenia planes, ninguno volvió a ver al otro, ni dijo nada tampoco, oyeron la voz del fin al unisono, comprendieron el adiós en simultaneo, basto la misma nada de esa tarde, prueba irrefutable, maldita nada que cuando aparece todo acaba.