Te escribo porque hoy me encontré con un perro manchado, parecido a aquel que siempre nos cruzábamos cuando caminábamos juntos por esa avenida de la que yo casi nunca recuerdo el nombre, en ese lugar tan lejos de mi casa al que me arrastrabas la mayor parte de las tardes, no en París, si no en Buenos Aires, no se porque cada vez que alguien relata algo es en París, muy Cortázar dirías vos ¿tan perfecto es? aunque me gustaría recorrer sus avenidas con vos me quedo con estos paseos acá, deambulando por la calle mirando vidrieras abrazada a tu brazo (solo cuando nos detenemos a observar algo, por ninguna otra razón andaríamos por ahí abrazados) , nos reíamos de los productos que estaban en oferta y de los que no también, de como la gente podía usar tales prendas o decorar su casa de tal forma, no nos gustaba nada, o a mi me gustaba lo mas horrible de todo y vos ya lo sabias antes que lo dijera por eso te era tan gracioso, entrabamos a dos o tres librerías buscando algo que ni nosotros mismos sabemos, preguntando por autores al azar y escuchando lo que el vendedor nos contaba de ellos, tal vez nos importaba mucho o muy poco lo que dijera, pero nos encantaba ver la devoción con la que hablaba de esos hombres o mujeres fantásticos, te contaba algún dato de un autor que no habías leído y yo tampoco pero aún así estaban en mi lista y tengo de ellos datos aleatorios. Comprabas algún que otro chocolate y siempre tenia que recordarte que a mi no me gustan mucho las cosas dulces para que dejaras de ofrecer comprarme uno también, no tenes memoria o al menos no la tenias cuando pasábamos tiempo juntos, quizás no te importaban mis gustos y eso era todo, no lo se, no veo porque estaría mal si así fue, por último pasábamos por la panadería para comprar alguna cosa que yo también pudiese comer, pero solo la encontramos abierta una sola vez y siempre gritabas, te enojabas o te encaprichabas y a mi me daba ternura porque sabíamos que a esa hora iba a estar cerrada, eramos los únicos locos que andaban a esas horas y solo era porque a otras no podíamos vernos.
Se que dije mucho "nunca" o "siempre" no se si es que no quise pensar sinónimos o es que los usé a propósito para que los leas y pienses (al igual que yo al escribirlos) "siempre o nunca no existen", es raro como ahora no puedo parar de explicarle a la gente porque creo eso.
Por último me acompañabas hasta el punto donde nos separábamos y en el camino nos encontrábamos con el perro manchado, tan gordo y tan simpático, nos gustaba creer que ya nos conocía, pero ambos sabíamos que no era así que eramos otros más que pasaban y le daban cariño, como vos en mi vida, como yo en la tuya.
En fin, vos todo eso ya lo sabes, lo viviste conmigo, solo que el perro me llevo al recuerdo y el recuerdo me llevo a vos, y vos no me llevaste a ninguna parte porque no nos vimos más, así que decidí escribirte para saber como estás, para contarte del perro manchado que ví y pedirte que si ves al nuestro lo saludes por mi y no lo acaricies con alguien más.
jueves, 28 de julio de 2016
viernes, 8 de julio de 2016
Por ahora
Vibrantes y envueltos en ansiedad de respuestas, enojados, alienados en un camino de ida, en un camino de ideas tuyas, mías, nuestras, entrelazados en la misma nada, que no sabemos que es ni a donde va, antes solo me importaba si vos estabas en ella, ahora se que no me importa nada, y es ahí donde está la ironía. Como fuimos fuego y cenizas en simultaneo, como hicimos amigos a dios y al diablo, como saltamos al vació sin paracaídas y no nos golpeamos, o quizás si, pero así funciona o no, por eso nos encaprichamos con el salto.
Hablamos de todo, del miedo, del ruido, de las noches y el frío, de los arcoiris, el cielo, la luna, el sol, del mundo y sus heridas del mundo y sus virtudes, de las palabras,de las que no existen y nosotros no somos capaces de inventar, de eso que algunos llaman amor, otros sexo, otros enamoramiento, nosotros no lo llamamos porque decidimos que hasta ahora no lo conocemos.
Me recuesto de espaldas siento tus dedos recorriendo mi columna, hay un silencio tenso que nos lastima, besas mis hombros, rompo en llanto, acaricio tu pecho, cada uno en una punta del cuarto, siento tu respiración en mi oído, presiono mi cuerpo contra el tuyo, rechazo tus abrazos, siento el roce de tus labios, seco mis lagrimas, nos despojamos de todo lo mundano, nos volvemos fuego y hielo en la misma cama, donde empezamos terminamos, amalgamando nuestro mayor acto de cariño con ese dolor inesperado es la única forma de contarlo. Así nos recuerdo, porque así eramos, cariño y veneno, todo lo del medio lo quisimos, lo hablamos y lo soñamos.
Estamos acá bailando con la indiferencia, repugnante e irreal, fingida, creyendo que no hubo nada en mi, ni en vos, que no quedo nada tuyo en mi, ni nada mio en vos, como si no supiéramos que las notas musicales no se van a reestructurar tan solo para que no nos incendiemos o ellas no nos pregunten sobre todo esto nunca más. Y es que nunca no existe, y el absurdo es real, es lo único real, ahora lo entiendo, ahora que no estás, ni estoy, que no somos más.
Hoy que estoy acá donde la vida me dejo estar, de a ratos triste otros riendo hilarante, apareces y así como te desconocí te volví a conocer, solo que esta vez no me acostumbré, creo que es solo un instante, como otras veces en las que creí y solo me alimenté de pura hiel, tanto que me volví instantes yo también.
Y es el cariño que me apuñala por la espalda, un poco lo dejo y otro poco me alejo sangrante, no se como reaccionar cuando ambas partes colisionan sin cesar, decido insegura a quien dejar ganar y hasta ahora cariño, estás invicto en esta guerra abstracta.
La nostalgia me saluda y se sienta a mi lado, me comparte de su trago y juntas pensamos en aquel frenesí de sentimientos confusos, de nuevos rumbos, de marcas de antes y después, de lugares recorridos de vidrieras que nos reflejaron, de canciones que nacieron y murieron con y para nosotros pero por sobre todo pensamos en vos, mientras juntas revolvemos el liquido del vaso con sabor a pasado te vemos en todas tus facetas y todas tus formas que no puedo contar ni describir sin defenderte de aquellos que quieren defender mi dolor porque no hay victima sin victimario, por mi parte no te culpo de nada porque nadie es culpable de ser y porque victima tampoco soy. Tal vez te entiendo también porque esta absurda realidad la compartí solo con vos, porque no traspasamos los limites de nuestras creencias y somos fieles a ellas, porque hay algo en el medio que no podemos dilucidar, algo más fuerte que cualquier aleación, más fuerte que tus cálculos fríos que mi insensatez, que es no lo se, no quiero pensar, aún cuando se que no puedo parar porque es nuestra actividad predilecta. Es que pensar nos aniquila pero sentir nos voltea de adentro hacia afuera y nosotros a eso no estamos dispuestos porque no se puede controlar, y lo que no se encuentra bajo ese margen imaginario de control nos asusta, o al menos a mi, así como también me gusta y por eso estoy hoy aquí.
Incertidumbre y final, y Cortázar que me dice que el acordarme de vos lo hará todavía más amargo, es que de amargura me armo, pero vos no lo sabes, o si, por eso te quiero cerca, juntos, (y contentos) pero lejos y separados , (aún a salvo), como al principio, pero a veces tan entrelazados porque quizás por ahora lo necesitamos.
Hablamos de todo, del miedo, del ruido, de las noches y el frío, de los arcoiris, el cielo, la luna, el sol, del mundo y sus heridas del mundo y sus virtudes, de las palabras,de las que no existen y nosotros no somos capaces de inventar, de eso que algunos llaman amor, otros sexo, otros enamoramiento, nosotros no lo llamamos porque decidimos que hasta ahora no lo conocemos.
Me recuesto de espaldas siento tus dedos recorriendo mi columna, hay un silencio tenso que nos lastima, besas mis hombros, rompo en llanto, acaricio tu pecho, cada uno en una punta del cuarto, siento tu respiración en mi oído, presiono mi cuerpo contra el tuyo, rechazo tus abrazos, siento el roce de tus labios, seco mis lagrimas, nos despojamos de todo lo mundano, nos volvemos fuego y hielo en la misma cama, donde empezamos terminamos, amalgamando nuestro mayor acto de cariño con ese dolor inesperado es la única forma de contarlo. Así nos recuerdo, porque así eramos, cariño y veneno, todo lo del medio lo quisimos, lo hablamos y lo soñamos.
Estamos acá bailando con la indiferencia, repugnante e irreal, fingida, creyendo que no hubo nada en mi, ni en vos, que no quedo nada tuyo en mi, ni nada mio en vos, como si no supiéramos que las notas musicales no se van a reestructurar tan solo para que no nos incendiemos o ellas no nos pregunten sobre todo esto nunca más. Y es que nunca no existe, y el absurdo es real, es lo único real, ahora lo entiendo, ahora que no estás, ni estoy, que no somos más.
Hoy que estoy acá donde la vida me dejo estar, de a ratos triste otros riendo hilarante, apareces y así como te desconocí te volví a conocer, solo que esta vez no me acostumbré, creo que es solo un instante, como otras veces en las que creí y solo me alimenté de pura hiel, tanto que me volví instantes yo también.
Y es el cariño que me apuñala por la espalda, un poco lo dejo y otro poco me alejo sangrante, no se como reaccionar cuando ambas partes colisionan sin cesar, decido insegura a quien dejar ganar y hasta ahora cariño, estás invicto en esta guerra abstracta.
La nostalgia me saluda y se sienta a mi lado, me comparte de su trago y juntas pensamos en aquel frenesí de sentimientos confusos, de nuevos rumbos, de marcas de antes y después, de lugares recorridos de vidrieras que nos reflejaron, de canciones que nacieron y murieron con y para nosotros pero por sobre todo pensamos en vos, mientras juntas revolvemos el liquido del vaso con sabor a pasado te vemos en todas tus facetas y todas tus formas que no puedo contar ni describir sin defenderte de aquellos que quieren defender mi dolor porque no hay victima sin victimario, por mi parte no te culpo de nada porque nadie es culpable de ser y porque victima tampoco soy. Tal vez te entiendo también porque esta absurda realidad la compartí solo con vos, porque no traspasamos los limites de nuestras creencias y somos fieles a ellas, porque hay algo en el medio que no podemos dilucidar, algo más fuerte que cualquier aleación, más fuerte que tus cálculos fríos que mi insensatez, que es no lo se, no quiero pensar, aún cuando se que no puedo parar porque es nuestra actividad predilecta. Es que pensar nos aniquila pero sentir nos voltea de adentro hacia afuera y nosotros a eso no estamos dispuestos porque no se puede controlar, y lo que no se encuentra bajo ese margen imaginario de control nos asusta, o al menos a mi, así como también me gusta y por eso estoy hoy aquí.
Incertidumbre y final, y Cortázar que me dice que el acordarme de vos lo hará todavía más amargo, es que de amargura me armo, pero vos no lo sabes, o si, por eso te quiero cerca, juntos, (y contentos) pero lejos y separados , (aún a salvo), como al principio, pero a veces tan entrelazados porque quizás por ahora lo necesitamos.
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