Y te enojaste porque te mire con seriedad, porque corrí el
brazo que envolvía mi cuello, dijiste algo que no entendí, seguro me avisaste
una vez más que ibas al baño o a tomar agua, como si al despertarme fuese a
creer que te escapas de mi en el lugar donde vos mismo me invitas a ser feliz,
tan solo me di vuelta, volví a dormir, y también te vi en sueños. Te reías como
nunca, como siempre, porque solo en sueños puede suceder eso. Te mire, quise
hablarte pero no fui capaz de arruinar aquel cuadro que estaba viendo, tu risa
sonaba tan fuerte más fuerte que cien guitarras, que tu guitarra pero no más
fuerte que el silencio, que tu silencio aquel que haces cuando algo te ofende y
yo me rió, no de vos, si no de tus enojos propios de los infantes,de ganas de
hacerte reír que la vida no es tan oscura o si pero es mejor aprender a caminar
a ciegas que enojarse, y un poco de nervios, ahí haces aún más silencio y solo
se que eso es posible con vos, entonces lo entiendo, ahí es cuando se que no
hay nada más tajante que ese silencio, pero no se si te comprendo. Cabe más
orgullo en tu pequeño cuarto que en todo el infierno, que más da sabes que te
quiero no hagamos de esto un mal encuentro.
Ya no te reís, ahora solo me miras y yo bailo despeinada y
en pijama, o muevo los hombros, o te sonrió un poco, puedo verme desde tus ojos
sintiendo ternura, creyendo en mi inocencia jactandote de su existencia, como
si esta fuera real, quizás lo es, quizás solo quiero ser feliz un rato y si me
miras mucho me escapo, no vaya a ser que veas más allá del baile, entonces
disimulas miras y no miras, me ves pasar y me encontras, me haces feliz y te
alejas, no vaya a ser que nos cansemos, y si lo hacemos que más da si con
orgullo anduvimos por ahí levantando las banderas de que todo tiene un final.
Me despierto algo preocupada, vos seguís durmiendo en la
otra punta, te enojaste tan en vano que para que aclararlo prefiero darte un
abrazo, te quiero, solo estaba incomoda, me dolían los huesos.
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